Fue fundada el 18 de noviembre de 1930 por su primer presidente, Tsunesaburo Makiguchi, y el segundo presidente, Josei Toda. Este es el día en que fue publicado el primer volumen del “Sistema Pedagógico para la Creación de Valor” del presidente Makiguchi, pero, desde que en el colofón aparece el nombre de Soka Kyoiku Gakkai (Sociedad pedagógica para la creación de valor), denominación utilizada antes de la Segunda Guerra Mundial, se definió esta fecha como la de la fundación de la Soka Gakkai.
Al comienzo, la Soka Kyoiku Gakkai era una agrupación de educadores, y su principal propósito era el de impulsar la reforma educativa basados en la teoría de la educación de la creación de valor del presidente Makiguchi.

Pero el presidente Makiguchi, quien se había convertido en creyente del Budismo de Nichiren Daishonin en 1928, llegó a fortalecer su convicción de que el Budismo de Nichiren Daishonin es lo que hace posible la forja de la personalidad, que es la base de su propia teoría de la educación. De allí, la Soka Gakkai, trascendiendo el marco del movimiento de la reforma educativa por los educadores, se convirtió y se desarrolló en una organización que promueve un movimiento religioso y que, basado en el Budismo, aspira a la transformación del hombre, la reforma de la vida y la construcción de una sociedad mejor.

En el movimiento que promovió el presidente Makiguchi se le dio importancia a la práctica de la fe motivada por iniciativa propia y a la experiencia y el testimonio de la prueba real de la práctica. Este movimiento era radicalmente diferente a otras organizaciones budistas establecidas, que dependían del sistema danka y, más bien, retornaba al espíritu fundamental del Budismo verdadero.

Josei Toda y Tsunesaburo Makiguchi

ESPIRITU INCLAUDICABLE

Gracias a este movimiento basado en el espíritu fundamental, la Soka Gakkai se desarrolló hasta tener una membresía de tres mil familias. Pero, durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la persecución del gobierno militar por oponerse a aceptar por la fuerza la creencia en el sintoísmo estatal y a aceptar la guerra, en el mes de julio de 1943, 21 dirigentes de la Soka Gakkai, incluyendo al presidente Makiguchi y su discípulo Josei Toda, entonces director general, fueron detenidos, cayendo en una situación de desaparición total. El presidente Makiguchi murió en la cárcel el 18 de noviembre de 1944.

Contrariamente, el clero de la Nichiren Shoshu no solamente aceptaba el talismán sintoísta por temor a la persecución del gobierno militar, sino que también apoyó la guerra y ordenó a los dos presidentes (antes de su arresto) a que estuvieran de acuerdo. Pero, fieles a sus principios filosóficos, Makiguchi y Toda los rechazaron. Entonces, en una muestra de bajeza espiritual, el clero de la Nichiren Shoshu les prohibió la peregrinación al templo principal y, además, después del arresto, los altos sacerdotes de la Oficina Administrativa de la Nichiren Shoshu, visitaron a la familia Makiguchi y les aconsejaron que pidieran perdón a la Policía Secreta de Investigación para que lo liberaran cuanto antes; de esta manera indujeron a la familia Makiguchi a que abandonara la fe. Aparte de esta tracción a la fe en el Budismo del Daishonin que respeta absolutamente la dignidad de la vida, el clero siguió cometiendo actos contradictorios al espíritu de discípulo y seguidor de Nichiren Daishonin.

LA MARCHA DEL PUEBLO POR LA PAZ Y LA FELICIDAD

Posteriormente el discípulo, Josei Toda, quien fue encarcelado conjuntamente con el señor Makiguchi salió de la cárcel el 3 de julio de 1945, después de la guerra, y decidió dedicar su vida a la reconstrucción de la Soka Gakkai con el deseo de lograr el kosen-rufu del Budismo del Daishonin. Y emprendió la nueva partida cambiando la denominación inicial de Soka Kyoiku Gakkai por el de Soka Gakkai.

El 3 de mayo de 1951, a solicitud de todos los miembros, asumió la segunda presidencia iniciando así la gran marcha del kosen-rufu, estableciendo la meta de lograr la conversión de 750 mil familias. El 3 de mayo en que se inició el verdadero avance del kosen-rufu, que es la misión de Gakkai, es denominado “Día de la Soka Gakkai”. Justamente en ese año fue decretada la Ley de Corporaciciones Religiosas. Y siguiendo al espíritu de esta ley, en diciembre de 1952, nació la Soka Gakkai como una personería jurídica religiosa independiente.

Sobrepasando muchas dificultades, a fines de 1957, por fin se logró el gran deseo de las 750 mil familias. Y el 2 de abril del año siguiente, 1958, culminó la valiente y tumultuosa vida de Josei Toda, a la edad de 58 años.

Después del fallecimiento del presidente Toda, quien dirigió la organización fue el señor Daisaku Ikeda, por entonces administrador general. Inmediatamente después de asumir la tercera presidencia, el 3 de mayo de 1960, a la edad de 32 años, el señor Ikeda dio el primer paso del kosen-rufu mundial: Realizó el 2 de octubre del mismo año un viaje de orientación a los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y el Brasil. Y en enero de 1961 visitó Asia, y en octubre del mismo año, Europa.

Mientras se abría ampliamente el camino del kosen-rufu mundial, la propagación dentro del Japón también avanzó muy rápidamente. Y sin haber cumplido diez años desde su asunción a la presidencia, en enero de 1970, la Soka Gakkai ya había sobrepasado las 7 millones quinientas mil familias.

Dr. Daisaku Ikeda

La Soka Gakkai ha venido propagando ampliamente el Budismo de Nichiren Daishonin a los pueblos del mundo, y esforzándose por proteger su legitimidad. Sin embargo, el clero de la Nichiren Shoshu hasta hoy no ha podido superar las formalidades que existen en las sectas budistas establecidas, que siguen enraizadas en la idea de que los sacerdotes son superiores a los laicos.

LA SOKA GAKKAI POR LA REFORMA RELIGIOSA

Como consecuencia del avance mundial de la Soka Gakkai, a fines de 1990, el clero de la Nichiren Shoshu notificó unilateralmente al presidente Ikeda su destitución del cargo de sokoto (presidente de todas las organizaciones laicas de la Nichiren Shoshu). Este acto era el primer paso de la estratagema de la “Operación C” que planeaba Nikken, el 67º sumo prelado del clero de la Nichiren Shoshu. Fue una conspiración que lo descalifica como sacerdote, porque planificaba junto a otros malos sacerdotes destruir totalmente a la Soka Gakkai, la única organización que concuerda, en sus principios y sus actos, con el deseo y el mandato de Nichiren Daishonin y el kosen-rufu.

Y no contentos con esta burda maniobra, el clero de la Nichiren Shoshu en la primavera del año siguiente, 1991, en un acto sin precedentes en contra de la libertad de creencia, notificó públicamente la suspensión de la peregrinación al templo principal a todo miembro de la Soka Gakkai, iniciándose una grosera campaña de incitación a los miembros de la Soka Gakkai, del Japón y el mundo, a que se aparten de su organización. Además, con la intención de desesperar a los miembros de la SGI del mundo hicieron pública una carta donde exigía la disolución de la Soka Gakkai, desconociendo su legal independencia como una organización religiosa. Y enseguida, otra resolución pública ponía en evidencia los irrazonables actos del clero de la Nichiren Shoshu: Excomulgar a la Soka Gakkai y a sus millones de miembros de todo el mundo.

Todas estas acciones del clero contra la Soka Gakkai, no tenían otra intención que hacer sentir la amenaza del carácter absoluto y la infalibilidad de los sacerdotes y de su jefe, Nikken.

Sin embargo, desde entonces y hasta la actualidad, todo estos actos sólo sirvieron para aclarar la realidad de la corrupción y los actos calumniosos del clero de la Nichiren Shoshu. Y como no habría que esperar otra cosa, surgió un movimiento mundial de protesta que solicitaba el retiro de Nikken del cargo de sumo prelado. Unas 16 millones de firmas de miembros y ciudadanos del mundo fueron presentadas públicamente. Así, en poco tiempo, un grupo de sacerdotes dentro del clero de la Nichiren Shoshu y de los templos locales, con espíritu reformista (Asociación de sacerdotes para la reforma de la Nichiren Shoshu) se apartaron del seno de la secta.

A pesar de todo esto, los actos malvados continuaron como por ejemplo suspender la entrega del Objeto de Veneración, Gohonzon, a quien deseara practicar la fe como miembro de la Soka Gakkai. Esta acción malvada e irracional, pisoteaba el corazón mismo de Nichiren Daishonin quien inscribió y legó el Gohonzon para la felicidad de toda la humanidad.

Pero como siempre la justicia y la verdad se abre paso, la Soka Gakkai aceptando el ofrecimiento del sacerdote de la Asociación para la Reforma de la Nichiren Shoshu, del templo Joen-ji, de la prefectura de Tochigui, quien protegía un Gohonzon transcrito por Nichikan Shonin, vigésimosexto sumo prelado, se decidió entregar Okatagui Gohonzon (Objeto de veneración personal y para la familia) a los miembros de la SGI, derrumbando así la malvada intención del clero de destruir a la Soka Gakkai.

Las “teorías” que se proclaman en el clero de la Nichiren Shoshu, sea el de la relación maestro-discípulo que reclama que los sacerdotes son superiores a los laicos, o el de la infalibilidad del sumo prelado, nada tienen que ver con las enseñanzas de Nichiren Daishonin.

La reforma religiosa que promueve la Soka Gakkai tiene el propósito de regresar al espíritu original del Daishonin, derribando y refutando las teoría erróneas y las malas costumbres que han surgido en el clero con el trascurrir del tiempo. Esta es la razón por la cual la Soka Gakkai denomina a su movimiento como Renacimiento Soka. Es decir, un movimiento que avanza rompiendo las limitaciones del Budismo de las formalidades en que se ha convertido la Nichiren Shoshu, que conduce solo ceremonias y funerales con pecuniario interés, arrastrando hasta la actualidad los formulismos del sistema danka de la época de Edo. Más bien, la Soka Gakkai viene desarrollando en su verdadero valor el Budismo del Daishonin como una religión mundial al servicio del hombre.

Asimismo, el movimiento de la reforma religiosa de la Soka Gakkai está tomando mucha resonancia en la sociedad mundial. Especialmente las ceremonias de funerales que realizan los miembros de la Soka Gakkai, llamadas Yujinso (ceremonias realizadas por familiares y amigos sin la presencia de sacerdotes) que se iniciaron después de los problemas ocasionados por el clero, a fines de 1990, están ganando simpatías en todos los niveles de la sociedad y se están convirtiendo en una oportunidad para cuestionar el verdadero sentido de este tipo de ceremonias.

Nichiren Daishonin, estableció el Budismo de la Siembra para la salvación de toda la humanidad como el Buda original del Ultimo Día de la Ley, y encargó la propagación a sus discípulos y seguidores después de su muerte. Es decir, la propagación del Budismo del Daishonin es un deseo y mandato del Buda. Pero el Budismo del Daishonin, después de su establecimiento el 28 de abril de 1253, no se había propagado en el Japón y menos aún en el mundo, hasta antes de que naciera la Soka Gakkai en 1930. A partir de allí el Budismo del Daishonin se abrió y fue aceptado por miles y miles de personas en el Japón y el mundo. Y hasta antes de que se destapara las maldades del clero de la Nichiren Shoshu, noviembre de 1990, el Budismo del Daishonin había sido propagado por los miembros de la Soka Gakkai a 128 países. Y después de catorce años de Renacimiento Soka, los miembros de la SGI se han extendido a 185 países, hasta este Marzo del 2003.

La Soka Gakkai, desde su aparición, con el único propósito de promover el kosen-rufu hizo sinceros apoyos al clero que estaba a punto de desaparecer. Los miembros del mundo a travès de la Soka Gakkai donaròn muchísimos templos locales incluyendo el Shohondo (Alto Santuario) que despuès de excomulgarlos, Nikken y sus sacerdotes lo destruyeron con el ùnico proposito de desaparecer todo rasgo de apoyo de los miembros al templo.

En una ocasión Nichijun Shonin, sexagésimo quinto sumo prelado, puntualizó que hasta antes de 1952 había sido la era de la protección y transmisión de la enseñanza por parte del clero de la Nichiren Shoshu, pero que a partir de entonces, se ingresaba a una era de propagación mundial y comprobación por parte de la Soka Gakkai.

EL BUDISMO DEL DAISHONIN UNA RELIGION MUNDIAL

Con el surgimiento de la Soka Gakkai, llegó a su fin la era de la protección de la enseñanza, trasladándose la misión de encargar la propagación del Budismo a la Soka Gakkai. Ha llegado la era en que el Budismo del Daishonin debe ser propagado por la Soka Gakkai no solamente en el Japón sino en todo el mundo.

Así, entonces, la medida adoptada por el clero que “excomulgó” a la Soka Gakkai de la Nichiren Shoshu, convirtió a este incidente en una oportunidad para que el Budismo del Daishonin se liberara del yugo del clero, o de la creencia de superioridad del sacerdote, permitiendo que el Budismo de Nichiren Daishonin sirva verdaderamente como una religión para el pueblo, en el verdadero sentido de su existencia y que se convierta en una religión mundial.

Ahora podemos decir que llegó la era para que toda la humanidad goce de los beneficios del Budismo del Daishonin por las actividades que realizan en los pueblos del mundo los miembros de la SGI.

La SGI presidida por el doctor Daisaku Ikeda, en 1983, siendo Secretario General de las Naciones Unidas el doctor Javier Pérez de Cuellar recibió el PREMIO DE LA PAZ de la ONU en “reconocimiento a sus sobresalientes contribuciones a favor de la paz mundial”.

Asimismo, numerosas organizaciones de diferentes partes del mundo han distinguido a la SGI como la Federación Mundial de las Asociaciones de las Naciones Unidas (WFUNA) que confirió una distinción especial el “reconocimiento a sus invaluables servicios prestados a las Naciones Unidas”.

El Dr. Daisaku Ikeda con el Ex - Secretario General
de las NN.UU. Dr. Javier Pérez de Cuellar

También, la Fundación por la Paz en la Era Nuclear otorgó un certificado de reconocimiento a los méritos de la SGI y distinguó al doctor Ikeda como EMBAJADOR DE LA PAZ por sus “continuos y asiduos esfuerzos para hacer realidad la visión de un mundo libre de armas nucleares y transformar el espíritu humano para crear una paz justa y duradera.

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